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Hacía 3 meses que había salido el último número de la revista. Sólo el predicamento de Jorge pudo hacer que los músicos participaran en un festival para poder seguir editando la revista.

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Banda de Sonido para esta página

Este festival fue posible gracias al apoyo de músicos y distinta gente que puso el hombro desinteresadamente, para que la revista "PAN CALIENTE" siga adelante...

Hacer periodismo en forma independiente en estos días no es cosa fácil. Principalmente porque las dificultades económicas se multiplican en cualquier proyecto editorial que o haga concesiones en su contenido...

Esta experiencia no es nueva para los que hacemos este "Pan" por estos mismos motivos otros sueños cayeron a tierra, y si esta vez surge una salida es por ese puro amor que mencionamos al principio.

Organizar este encuentro fue algo complicado ya que éste no es nuestro oficio, así que pedimos que colaboren en todo lo posible para ayudarnos a salvar dificultades y hacer de esto una fiesta para todos...

Si sale todo bien, los primeros días de marzo volveremos a encontrarnos. Gracias...

PAN CALIENTE      

La revista Pan Caliente, luego de pelear la calle durante cinco números en esta Argentina '81 llegó a una situación paradójica: ser un éxito editorial y un fracaso económico al mismo tiempo. Diversos motivos, como el aumento del papel, devaluaciones, gastos de distribtición, bajón publicitario generalizado, nos fueron acorralando en ese punto muerto en que los mejores sueños se desvanecen. Ya habíamos decidido cortar el viaje cuando de algunos músicos amigos surgió la idea de realizar este recital para sacar el pan del fuego antes que se carbonizara. La cosa fue creciendo hasta concretarse en una fecha y un lugar donde esperamos que todo esto se transforme en una verdadera fiesta.

Pero el Festival quedó en la historia. 

El Escenario: Cómo montar un escenario en el Club Excursionistas. A Jorge se le ocurrió juntar dos acoplados de camiones que servirían a ese fin. Problemas hubieron muchos pero el principal era que no cabían por las puertas del club...

Sinceramente (mi memoria anda medio quemada a esta altura de la vida) como se soluciono esto, pero finalmente entraron.

Las Entradas: Veníamos contento en como se había desarrollado la venta previa. Las entradas eran fotocopias que firmé una por una con un marcador celeste. Veíamos entrar la público pero no a la recaudación.Me dijeron que estaban vendiendo entradas en Barrancas de Belgrano, que era por dónde venía la gente. Corrí hacia allí. Habían como cinco o más revendedores que facilmente habían falsificado las entradas. 

Qué ibamos a hacer. ¿Llamar a la cana? Ni soñando... Gracias a nuestra ingenuidad no pudimos recaudar como para seguir con la revista.

El Polvo: Era difícil ver qué pasaba en el escenario por el gigantesco pego que levantaba una cortina de tierra. Dicen que Monona de los Redonditos se puso en bolas en el escenario.

No lo recuerdo, sería porque con Jorge estábamos discutiendo con SADAIC que quería llevarse el dinero por cantidad de gente en el estadio y no por las entradas que realmente se vendieron.

Claro, quien podía convencerlos que habíamos sido tan dolobus como para emitir entradas tan falsificables

(El otro día encontré que alguien había puesto en venta un entrada para el Festival en Mercado Libre, pero ya no estaba. Habrá sido falsificada o la real?)

Video extraído de CanalCero

LA POLVAREDA COLECTIVA DE LA FUENTE EN EL FESTIVAL DE PAN CALIENTE, UNA LLAMARADA DE LIBERTAD EN LA NOCHE MÁS OSCURA. JORGE PISTOCCHI Y PAN CALIENTE.

Si tuviera que recordar un momento cúlmine de la resistencia de la Cultura Rock en los años de plomo, miedo, censura y militares genocidas; inmediatamente aparece el Festival Pan Caliente, el 2 de enero del '82, en la cancha de Excursionistas, en el bajo Belgrano. La máxima expresión de libertad del rock en la dictadura, el baile colectivo que lleno de polvo un barrio entero

Pan Caliente, fue una revista concebida por el gran Jorge Pistocchi, creador además de Zaff!!!! y antes del Expreso imaginario. Pero el Expreso ya había dejado de ser, era un envase hueco, y Pan Caliente fue un hito por aquellos tiempos. A los pocos meses, con editoriales heroicos Pistocchi comandó el único medio en Argentina que se opuso a la Guerra de Malvinas, estando del lado de sus lectores, pibes de 20 años que no elegían ir a morir sin preparación ni condiciones, a las Islas. La revista era un éxito editorial y un fracaso económico a la vez… con lo cual se organiza un Festival, en el que los músicos, convocados por Miguel Abuelo y Claudio Kleiman, participan desinteresadamente. Todavía no había tantos managers, filtros e intermediarios. En la mayoría de los casos, con un llamado era suficiente para hablar personalmente con el artista. La consigna del Festival fue: “Para sacar una idea adelante”.

Hubo tres artistas muy convocantes: Litto Nebbia, León Gieco y Piero. A los que se sumaron muchos más, no menos importantes como por ejemplo La Fuente, Los Abuelos de la nada, Alejandro Medina, Sexteto MIA, Alberto Muñoz, Willy Quiroga con Destroyer, Patricio Rey y sus redonditos de ricota, Forma de vida, Celeste Carballo (presentada por Litto Nebbia), los Hermanos Clavel, y Alejandro Lerner. El presentador del Festival fue un lujo: Rubén de León, poeta, actor, director teatral y líder de La Banda del Paraiso.

Para lograr la autorización policial, Pistocchi tuvo una idea brillante: en la redacción de la revista había un futbolista de primera B, una especie de antihéroe, el cual el día que su equipo se fue al descenso, le hizo un gol al campeón mundial Ubaldo Matildo Fillol arquero de River, salvando así el honor de su barrio. Recordemos que durante la dictadura no hubo festivales al aire libre hasta Prima Rock, en septiembre del '81, apenas unos meses antes. Pero había sido en los bosques de Ezeiza y acá se hablaba de armar algo masivo en pleno Belgrano!! Este numero 10 era muy conocido por los policías que mandaban a cuidar los partidos de los sábados. La cuestión es que al entrar a la comisaría con su pinta de crack, los canas cholulean y le empiezan a pedir autógrafos y esas cosas. El comisario le pregunta amistosamente a que se debía su visita, y nuestro mediocampista responde que necesitaba la autorización para un festival de JAZZ (música que sonaba a erudición, y garantía de público educado y minoritario) y que con un par de agentes del orden el asunto seguramente iba a estar bajo control. Grande iba a ser la sorpresa de los uniformados con lo que sucedió después!!!

Para resolver el escenario se acudió al acoplado de un camión.

Este Festival es recordado en base a la masividad posterior de los Redondos por el episodio famoso del desnudo de una mujer en la actuación dei grupo. Lo charlamos muchas veces con Jorge en el conventillo y se mostraba muy molesto, con el recuerdo de poner en riesgo toda la organización en un evento de 12 horas, un esfuerzo desinteresado y descomunal de mucha gente, por una maniobra publicitaria de la banda. Lo veía como un gesto egoísta. Derrumbando otro mito, me comentaba que la mujer no fue Monona (famosa bailarina ricotera) sino una psicóloga.

La cuestión es que para la gran mayoría de los presentes hubo otros momentos conmovedores, como la despojada actuación de Alberto Muñoz, leyendo a viva voz poemas a la multitud, o acompañado por una bandurria cantando “La caja del viento”, y muy especialmente la actuación de La Fuente.

La Fuente era una banda extraordinaria, injustamente no considerada cuando se habla de la música de la resistencia. Fueron claros y valientes, además de generar una cuestión colectiva, andina y latinoamericana con sus bailes y su público. Originalmente fue un dúo Coco y Uki, ambos componían y cantaban de manera muy bella . Con el tiempo y los cambios de integrantes se sumaron en forma estable Andy y Onfel. Yo los vi por primera vez en el Teatro La Botonera en Mar del Plata teloneando a Spinetta en una formación única que se llamó Experiencia demente. Su música combinaba canciones con hermosas melodías, muy bien tocadas y cantadas, muy buenas letras, folklore argentino, texturas folkies en la onda Incredible string band, Rock de acá, rescate de la Murga porteña (un género por entonces olvidado y mas tarde estudiado y revalorizado a fondo por Coco) y una notable vitalidad escénica. Informaban los conciertos por correo, al estilo de los MIA y la gráfica era un sello de Resorte Hornos. Era la fiesta cuando no había fiesta. El pogo no existía aun y el los recitales incluso en los de rock pesado la gente estaba quieta en su butaca. En los shows de la Fuente la gente bailaba, tipo andino en fila india y eran un espacio de libertad.

Esa tarde con el Huayno “La verdad siempre vive escondida”, se levantó el estadio completo. Lo que me olvidé de contar es que en la "B" las canchas son mas de tierra que de césped, y las autoridades del Club no quisieron regarla. Conclusión: se levantó una polvareda de tal magnitud que tapó todo el estadio y se extendió al barrio, entre ello un edificio semicircular habitado en su mayoría por militares. Pero dentro del polvo, estaba la vida, la resistencia, la belleza, el amor eterno.

24 de marzo 2020

Jorge Senno

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