Página 12: 20 de diciembre 2020


Suplemento Radar

El hombre que no podía parar de soñar

“Jorge Pistocchi fue un quijote, un adelantado que siempre se aferró a lo que creía justo”, dice el editor y periodista Ralph Rothschild sobre quien fuera fundador y director de una de las revistas culturales más legendarias de la historia argentina: el Expreso Imaginario. Un hito a todas las luces que, con espíritu auténticamente libre y crítico, no solo supo retratar la revolución de la contracultura rock en plena dictadura feroz: “Mucho de lo que se habla hoy en día, a lo que nadie se refería por aquel entonces, ya lo decíamos nosotros, con notas sobre ecología y cuidado del planeta, sobre pueblos originarios”, ejemplifica Rothschild. Y pronto destaca que “pasar esos años tan difíciles en el Expreso fue como poder respirar, aunque nos metieran en cana todo el tiempo. Fijate que, por decisión editorial, fuimos la única publicación que no escribió sobre el Mundial 78…”. En el Expreso, creatividad e idealismo hacían piña a partir de trazos labrados por nombres clave como Pipo Lernoud, Horacio Fontova, Alfredo Rosso, Claudio Kleiman, entre tantos otros. Incluido el propio Rothschild, quien fuera jefe de redacción, rol que más tarde ocuparía en otras sobresalientes iniciativas de Pistocchi: las revistas Zaff!! y Pan Caliente. Sin obviar, claro está, Mordisco, que salió a las calles a mediados del ’74 tras montar Jorge la redacción en su casa, en un pequeño altillo. “Hoy emprendemos la marcha hacia una estación llamada imposible. Llegar hasta allí puede tornarse peligroso, pero confiamos en que el contenido de nuestros equipajes nos proteja”, escribía en su primera editorial como director de una revista donde lo musical dialogaba con poesía, pintura, filosofía… Pues, “para honrar a esta persona que ha influido a muchas”, que murió en 2015, Ralph acaba de lanzar www.pistocchiweb.com, web que él mismo ha confeccionado de cabo a rabo con mano de orfebre, “para que su legado no se pierda, perdure en el tiempo”. De hecho, a simple golpe de click, se puede acceder a “prácticamente todas las revistas que hizo Jorge”, digitalizadas, en óptima calidad. También conocer su historia, decididamente quijotesca: su amistad con Miguel Abuelo y Luis Alberto Spinetta, su rol vital como mecenas de Almendra. Su experiencia como columnista de Pelo, las razones éticas por las que acaba alejándose del Expreso. La experiencia comunitaria del Centro Cósmico que armó en los 80s en La Paternal, además de su laburo en la cooperativa Amat, en Monte Grande, fábrica que destruyó el menemismo, recuperada por sus obreros en la segunda mitad de los 90s, “donde Jorge organizó huertas, producción, un sinfín de cosas”. Porque, como resume Ralph, antaño editor de La Mano, “Pistocchi no podía parar de soñar”. A partir de extractos de entrevistas, fotografías inéditas, relatos de diversa índole, el sitio traza la vida de este hombre sin par. Arengando, dicho sea de paso, a que los lectores envíen material, anécdotas, clips, imágenes. Porque, como anota Rothschild, “a través del correo electrónico pistocchiweb@gmail.com podés mandar archivos para agregar a esta web que, como Jorge, no tiene que parar nunca...”. Que así sea.