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Gracias Luis!

Por devolvernos la voz de los profetas

y transformar a suicidas en guerreros.

Que hubiera sido de esta ciudad terrible

sin tu poesía que ganó la calle,

y corrió por todos sus rincones,

desde las cárceles a los manicomios?

Lloran los cocodrilos?

que mueca pondrán los comediantes?

La jauría aúlla, yahoo!!! yahoo!!!

Y a veces te mordían los talones,

pero es parte de la guerra sin cuartel

que libramos los ejércitos inermes.

Que político encierra en un discurso

una sola estrofa de tus temas?

Hasta siempre!

 

Jorge Pistocchi

Miguelito me hizo escuchar la grabación del primer LP de Almendra antes de que saliera a la venta, se la hice repetir un montón de veces porque no podía creer que existiera un grupo así en la Argentina.  A los pocos días me los presentó y conocí al resto del grupo, Edelmiro, Emilio y Rodolfo. Él no tendría en ese momento más de diecinueve años, pero te aseguro que nunca tuve frente mío a una personalidad más impactante que la suya, tenía algo de extraterrestre (y siempre tuve mis dudas de que no lo fuera). Y así como Miguel me abrió las puertas a un nuevo mundo, Luis las cerró a mis espaldas definitivamente. Entonces a partir de ese momento puse mi casa y mi dinero absolutamente al servicio de esta causa con la que me sentí absolutamente Identificado.

https://indexmedia.com.ar/jorge-pistocchi-el-ultimo-anarquista/

Lo conocí a Jorge a través de Luis a quien había conocido a través de Diego Rapoport a quien había conocido en un grupo de Tato Pavlovsky a quien había conocido debido a mi locura existencial.

Así lo conocí a Luis y me convertí -con unos amigos suyos- en el sonidista más sordo de la escena nacional.

Un accidente que tuve al caerme de un primer piso desnudo sobre el patio de mi vecino luego de un recital en Bahía Blanca (era la época de a "18 minutos del sol") producto de una mezcla inadecuada de

barbitúricos provocó que dejase de ser su sonidista aunque no su amigo).

Una vez recuperado de la rotura de fémur, Luis me presentó a Alberto Ohanian ya que le había comentado mi sueño de escribir en el Expreso Imaginario. 

Entré como colaborador y a los dos meses el gran Alfredo Rosso decide dejar la jefatura de redacción ya que no le daba para la burocracia y me ofrecieron ese puesto que -obviamente- acepté. 

Ah, me olvidé de decir que cuando entré al Expreso lo conocí a Jorge, a Pipo y a todo el maravilloso staff del Expreso. 

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